viernes, mayo 16, 2008

Qué asco el confort

Varios de mis amigos macho-ABC1 me han dicho que estoy en decadencia, y a decir verdad, hay veces en que les encuentro razón.

He estado últimamente en carretes en donde se habla de regalos de matrimonio, tipo de anillo de compromiso o "roca"... ¡y hasta de mueblistas!

Yo prefiero hablar del verdadero confort. ¿Alguien sabe por qué es tan difícil cotizar confort?

No es como cotizar galletas, o ropa, en que generalmente hay sólo 3 alternativas: a) la buena y cara, b) la mala y barata c) la más escasa de todas: la BBB (Buena, Bonita y Barata).

Pero el confort... Es una pesadilla. De eso debieran preocuparse en vez del mueblista.

Primero está el precio, obvio, pero no es tan simple. Tiene que ser barato (no hay ganas de gastar cuatro lucas en un montón de papel), pero rendidor. Entonces hay que ver cuantos metros tiene. Sin embargo, no hay que apurarse en juzgar sólo por la longitud: también tiene que ser de doble hoja, o triple, porque sino se necesitan más cuadraditos para... you know...

Después, está la suavidad. Nadie se quiere limpiar con lija... Pero ese que tiene como puntitos es más absorvente, por lo tanto más rendidor y conveniente (estoy sonando ahora como la señora del Líder). Decisiones, decisiones.

Por último, pero no menos importante, esta el color. De hecho, esa es una buena forma para empezar el análisis después de la impactante cara de impresión al ver la pared entera de estantes llena de papel higiénico que no se sabía que existían. EL CONFORT CELESTE, ROSADO, VERDE O AMARILLO NO SE COMPRA. Aunque es barato, nunca es suave, ni doble hoja, ni absorvente con puntitos ni rendidor.

Bueno. Si se puede hablar de bandejas, lámparas y minipimers, de rocas y de muebles... ¿Por qué no podemos hablar de(l) confort?